Agricultura.

Su utilización primordial es para neutralizar la acides del suelo, generalmente se utiliza calhidratada o carbonatos de calcio molido (caliza), pero en casos de severa acides (ph<5) es perfectamente factible la utilización de cal viva pulverizada con la debida supervisión; en suelos agrícolas la acides se genera por la utilización de fertilizantes, aparte de ser de naturaleza acida, los mismos generan subcompuestos de carácter acido que liberan el aluminio intercambiable del suelo haciéndolo nocivo para cualquier tipo de vegetal, al corregir el pH del suelo no solo se evita el problema del aluminio, sino que se liberan los excedentes de nitrógeno y fosforo remanentes en el suelo permitiendo su utilización por las plantas de manera que es de esperarse uno o dos ciclos de cosechas en los que no es necesaria la aplicación de fertilizantes, la cal agrícola no tiene sustitutos ya que los fertilizantes no aportan en ningún caso calcio al suelo y es un elemento que prácticamente todos los cultivos lo desgastan del mismo, la corrección del pH de los suelos agrícolas trae consigo un incremento notable de la productividad y una sanidad vegetal superior.

Por otro lado si se utilizan cales dolomíticas (con magnesio) no solo se neutraliza la acides del suelo y se evitan los problemas relacionados con el aluminio intercambiable, al mismo tiempo se aporta de una manera importante contenidos de magnesio aprovechable que es esencial para los cultivos ya que es el núcleo de la molécula de la clorofila, se evita la adición de quelatos de magnesio foliares que resultan antieconómicos y que no aportan los otros beneficios de los que se ha hecho mención.

Por último los mismos beneficios se han desarrollado en los cultivos hidropónicos, con la diferencia de que se utilizan cales micronizadas con tallas por debajo de las 30 micras que aportan un control microbiano y sirven como nutrientes esenciales a los vegetales.

  • Neutralización de suelos ácidos
  • Aportante de MgO
  • Hidroponia