Remediación de suelos contaminados 

El caso de los suelos contaminados es muy amplio, profundizaremos en aquellos que se encuentran contaminados por derrames de petróleo, por contener metales pesados, derivados orgánicos y/o ácidos -orgánicos o inorgánicos-.

El caso más delicado y quizás uno de los más difíciles de resolver es cuando se trata de derrames de petróleo en el suelo, la complejidad se deriva de que el petróleo es una mezcla de muchos tipos de orgánicos, conteniendo: parafinas, derivados bencénicos, naftas, alcoholes, fenoles y una gran variedad de otros compuestos, se trata de un sistema dinámico debido a que su simple interacción con el ambiente comienza a producir reacciones químicas de manera que los componentes contaminantes varían con respecto al tiempo y a las condiciones ambientales.

Cuando el suelo contaminado es mezclado con cal, normalmente cal viva, se producen una serie de reacciones conocidas como “reacciones de dispersión química” o DCR -por sus siglas en inglés-, los mecanismos de dichas reacciones son sumamente complejos ya que dependen de los contaminantes, de su concentración y de las condiciones ambientales. Sin embargo, los resultados siempre conducen a especies químicas más simples, a medida de que avanzan dichas reacciones los compuestos se degradan a tal grado de que son susceptibles de ser descompuestos de manera natural por el propio medio, también se puede coadyuvar con otras tecnologías como los son el sembrado de cepas de bacterias para acelerar la degradación, aunque requieren de la regulación del pH, se puede combinar con cualquier método fisicoquímico como lo son el lavado con surfactantes o la extracción con solventes y también puede combinarse con el encapsulamiento para posterior el confinamiento en áreas especializadas.

El caso de suelos contaminados con algún compuesto orgánico en particular: gasolinas, combustóleo, ácidos grasos u otro derivado específico -se trata de igual manera-, en todos los casos la acidez es neutralizada de manera inmediata y de existir metales pesados, los mismos quedan estabilizados en forma de sus hidróxidos, el tratar el suelo “in situ” o el transportarlo a una planta tratadora, es una cuestión multifactorial que tiene que ver con aspectos de riesgo, de economía, de manejo de la remediación y de normatividad ambiental que aplique al caso.